El Coronavirus dispara el precio de los seguros que blindan el patrimonio de los ejecutivos

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El patrimonio de directivos y consejeros del tejido empresarial español podría quedar más expuesto que nunca ante posibles reclamaciones personales, que suelen repuntar en cada crisis. Los problemas operativos y laborales, insolvencias y cierres de empresas llevan aparejados un incremento de la litigiosidad, que va tanto contra las personas físicas como contra las jurídicas. Los seguros D&O protegen el patrimonio de los ejecutivos, pero las aseguradoras están encareciendo las renovaciones anuales hasta en un 200%, así como añadiendo restricciones o cancelándolas en los casos más extremos.

Con esta realidad se están encontrando los brókeres de seguros que trabajan con empresas, ya que es habitual que la propia compañía contrate estas pólizas para sus consejeros y directivos, justo cuando más los van a necesitar por insolvencias, problemas de las empresas, desplomes bursátiles y del negocio, cancelaciones de actividades o sospechas de fraude contable, ya que este aumenta cada vez que hay una crisis, como recuerdan desde despachos de abogados y consultoras. En Estados Unidos ya se han iniciado acciones colectivas contra diferentes consejos de administración con el argumento de que emitieron información engañosa en relación con el covid-19.

“Son seguros que llevan 25 años en el mercado y que se han expandido hasta entre las pymes, con precios por póliza de entre 1.000 y 2.000 euros para los seguros más reducidos”, explica Valentina Murganti, directora de M&A de RibéSalat. Los clientes suelen rellenar y firmar un cuestionario, y ahora las aseguradoras están añadiendo uno adicional sobre el potencial impacto de la crisis y sobre planes de contingencia. También “están incluyendo cláusulas sobre exclusión ante insolvencias”, añade. Según su experiencia, más de dos tercios de pymes (no micropymes) y casi todas las medianas o grandes empresas tienen contratados estos seguros para la cúpula directiva y el consejo de administración.

El volumen de primas anuales alcanzó los 215 millones de euros en 2018, según los últimos datos recopilados por March RS. “El mercado de D&O se ha endurecido con la pandemia del covid-19, aunque ya comenzó a endurecerse tímidamente a comienzos del año pasado”, comenta José María Elguero, director de grandes cuentas de riesgos financieros de March RS, bróker de seguros del Grupo Banca March. “Es difícil conseguir renovar una póliza por debajo del 20% de incremento y en ocasiones hemos visto aumentos de más del 200%. El abanico del aumento depende del sector de actividad, de su situación frente a la pandemia y de su capacidad de recuperarse a corto”, agrega.

Es difícil conseguir renovar una póliza por debajo del 20% de incremento y en ocasiones hemos visto aumentos de más del 200%

Los precios se están disparando, aunque ya venían incrementándose en trimestres anteriores, como muestra el gráfico de AON. “Este tipo de siniestros se caracteriza por ser de poca frecuencia pero de gran severidad, acarreando cuantiosos desembolsos en gastos de defensa y/o fianzas. Algunas de las compañías aseguradoras líderes en el ramo comenzaron a aplicar incrementos generalizados en sus tasas, y a limitar sus capacidades desde finales del año pasado. A todo ello se ha sumado el impacto del covid”, resume Belén Vílchez, manager de líneas financieras de AON.

En España hay más de una treintena de aseguradoras que comercializa estas pólizas, con nombres conocidos como Mapfre, Zurich, AyG, Liberty, QBE o Allianz, así como sindicatos de seguros en Londres (se les conoce como sindicatos de Lloyd’s), y ahora están intentando protegerse ante un nuevo aumento de siniestralidad. Un informe de Allianz advierte de que pese a las primas a escala global de estos seguros de protección para ejecutivos y consejeros alcanzan los 15.000 millones de dólares anuales, la rentabilidad de las pólizas D&O se han convertido en desafío. Hasta el punto de que las aseguradoras han infravalorado pérdidas por entre 3.000 millones y 5.000 millones en los últimos años.

Las razones son el aumento de la competencia entre aseguradoras y también de las demandas y la frecuencia y gravedad de las reclamaciones, así como de sus costes. Los litigios están impulsados por demandas colectivas, investigaciones regulatorias o contaminación. El índice de siniestralidad ha superado el 100%, señala Allianz, en países como Estados Unidos, Reino Unido o Alemania.

Hay otra peculiaridad, matiza Marsh en un informe, que también encarece los siniestros. Los asegurados pueden elegir abogado, disparando los costes e impidiendo sinergias con una defensa común para consejeros o directivos de una empresa. En España, además, el bróker recuerda que “los procedimientos criminales llevan aparejado el riesgo de imposición por el juez de medidas cautelares como las fianzas que tienen impacto directo en las pólizas de seguro D&O”.

El covid impulsa costes y restricciones

El covid ha acelerado la tendencia. Los incrementos para el segmento pyme se sitúan entre el 5% y el 25%, mientras que “en empresas cotizadas, con exposición internacional o riesgos más complejos los incrementos pueden superar el 100%”, indica Vílchez, que avisa de que estos repuntes “aún no han tocado techo”. En el primer trimestre, las estadísticas de AON muestran que el 83% de las pólizas se renovaron con aumentos de tasas, y “a pesar de ello, un 94% renovó con su mismo asegurador, lo que pone de manifiesto que las alternativas de mercado se sitúan en la misma línea o con mayores restricciones”.

El 83% de las pólizas se renovaron con aumentos de tasas, y “a pesar de ello, un 94% renovó con su mismo asegurador”

En la misma línea, Javier Fernández, responsable de productos de líneas financieras de Willis Towers Watson en España, comenta que “en aquellos clientes donde se ha dado una tormenta perfecta (siniestralidad, situación financiera delicada y actividad paralizada) hemos visto incrementos superiores al 150%”. Pero incluso hay cancelaciones, añade, ya que “hay actividades para las que las aseguradoras han decidido no seguir con las suscripciones. Existen casos donde, veladamente, se decide no renovar, ofreciendo una renovación difícilmente asumible por el asegurado”.

Las excepciones añadidas o cancelaciones de las pólizas D&O son una cuestión muy relevante para los ejecutivos. Las restricciones son más severas para los sectores donde reina mayor incertidumbre, como ocio y turismo, hostelería o transporte. “Los seguros de D&O responden precisamente de los posibles errores o negligencias cometidos por los administradores y/o consejeros de las sociedades, por lo que esta situación no hace más que agravar sus responsabilidades como gestores, situándoles en el punto de mira”, sentencia la responsable de líneas financieras de AON.

Las medidas tomadas por las aseguradoras para prevenirse ante el esperado aumento de la siniestralidad también afectan a las propias empresas. Es decir, además de a las personas físicas, también a las personas jurídicas. Y no solo porque suelen asumir parte o todo el coste. Sino porque en los últimos años, la cobertura de estos seguros se ha ido elevando para cubrir a la sociedad ante supuestos como cuando es la propia persona jurídica la que ocupa un cargo de administrador, ante reclamaciones por práctica laboral indebida presentadas de forma conjunta contra sociedad y ejecutivos, o ante gastos en defensa contra la responsabilidad penal de la empresa.

Responsabilidad ante contagios

En marzo, con la expansión del coronavirus, las primeras restricciones y antes de la suspensión de todas las actividades salvo las esenciales o las que se realizaran mediante teletrabajo, hubo conflictividad entre sindicatos y compañías por las medidas de precaución contra contagios. Este ruido fue disipándose, pero es imposible eliminar el riesgo de que los empleados de una empresa se contagien durante el desarrollo de su trabajo, salvo si lo hacen teletrabajando, algo imposible en muchas actividades.

Los brókeres admiten que no está claro qué pasará si hay reclamaciones por efectos sobre la salud de los trabajadores. O incluso de clientes y proveedores. “Es pronto para saber cuál será la respuesta de los aseguradores ante la complejidad que pueden tener este tipo de reclamaciones”, reconoce Javier Fernández, desde Willis Towers Watson. De forma general, apostilla, “las pólizas de D&O cubren los gastos legales para la defensa durante todo el procedimiento y, dependiendo de los hechos alegados, en algunos supuestos sí consideramos que se podría ofrecer cobertura para resarcir la responsabilidad civil frente a terceros por no haber tomado las suficientes medidas de prevención e higiene en los lugares de trabajo”.

Las pólizas vigentes no tienen ninguna información al respecto, mientras que en las renovaciones, “estamos viendo diversas alternativas en el mercado: desde la exclusión absoluta hasta la solicitud de información específica en los cuestionarios de renovación. Este punto es especialmente importante porque es lo que va a marcar la diferencia entre una buena cobertura y un susto”, señala José María Elguero, desde March RS.

“Los seguros de D&O están para cubrir posibles negligencias o errores de supervisión, debiendo analizarse con mayor detalle si entran en juego exclusiones propias del seguro como son los actos intencionados o dolosos, o daños personales”, opina Belén Vílchez, desde AON. La realidad, añade sobre las coberturas de las pólizas D&O, “es que no existen verdades universales”.

  • Artículo de Óscar Giménez (@oscargimenezf) para https://www.elconfidencial.com/
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