El sector inmobiliario gana peso

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El sector inmobiliario español, uno de los más castigados por la crisis económica que azotó España, logró alzar el vuelo en 2013 y, desde entonces, no ha parado de ganar altura. Con el viento a favor de una economía en crecimiento, precios atractivos en relación con otros países del entorno, un alto nivel de liquidez y bajos tipos de interés, España se ha convertido en uno de los destinos favoritos del capital internacional. El ejercicio 2018 cerrará como un año vibrante en lo que a transacciones de activos se refiere pero también muy intenso en operaciones corporativas, con la integración de Axiare en Colonial y la compra de Hispania y Testa por parte de Blackstone, que se asegura así el podio en el ránking de principales inversores en España.

Pese a que el asalto al parqué madrileño se ha frenado considerablemente, siendo Árima la primera compañía inmobiliaria que logra pisar el parqué tras los intentos fallidos de Azora y Testa, el apetito por el sector lejos de apagarse se ha avivado este año con el desembarco de nuevas Socimis al MAB, el resurgir de promotoras, el desagüe inmobiliario de la banca o la apuesta por el logístico y residencial en alquiler, dos de los segmentos estrella. En un mercado más maduro y con las rentabilidades en niveles históricamente bajos, el desafío del inversor pasa por localizar activos que encajen con su estrategia y apuntalar una cartera bien estructurada que aguante cambios de ciclo, así como los embistes de fenómenos externos al sector.

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