Vientos de cambio

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El último informe del Banco de España señala que se ha producido un proceso de desintermediación financiera generalizada en nuestro país, con una pérdida de peso de la financiación bancaria a favor de la financiación a través de los mercados.

Este cambio, que se está produciendo a nivel mundial, ha sido aún más agudo en nuestro país. Probablemente debido a que el peso de la financiación bancaria ha sido históricamente muy superior a sus alternativas, llegando hasta casi el 90% de la financiación total disponible para nuestras empresas.

Se suman a este informe dos novedades que nos hacen asentar la idea de que la financiación alternativa en España está a punto de despegar.

De una parte, el venture capital (VC), la gran alternativa a la financiación bancaria sube con fuerza. Solo en tecnológicas la inversión en VC ha subido de cuatrocientos millones en el 2016 a más de quinientos millones en el 2017. Falta mucho para los 58 billones (58.000 millones) que se gastan los VC americanos en financiar mas de 20.000 empresas, pero es otra buena señal.

Y de otra, estamos viviendo una explosión de Socimis en el MAB, sumando ya más de 11.500 millones en inmuebles. Y se prevé un gran crecimiento para los próximos meses.

¿Es esto bueno para las Pymes españolas? Sin duda. La falta de alternativas financieras a la banca ha sido nuestro mayor verdugo durante la crisis. Pero, a pesar de esto, no es oro todo lo que reluce.

Aunque tengamos un venture capital funcionando cada vez mejor, nos siguen fallando las ventanas de salida para sus desinversiones. Esto hace que al final las empresas que hemos criado en nuestro país, cuando la ventura capital termina su ciclo de inversión a los cinco años, se ve obligado a venderlas en el 90% de los casos a fondos extranjeros. Es una verdadera pena que después de empollar el huevo, la gallina se la lleve otro. Cuando se ha hecho lo más difícil, el capital humano, la tecnología, la disfrutan otros.

Otros países tienen ese problema solucionado con mercados alternativos (MAB) que funcionan perfectamente (AIM. Alternex, Nasdaq). Con lo que la salida del Venture Capital es mediante una OPV (oferta pública de venta) y la innovación se queda en España. Necesitamos que las salidas a bolsa vuelvan a funcionar en MAB, para que la riqueza se quede en España.

Aunque tengamos un numero de Socimis creciente, la verdad es que la mayoría lo hace por el escudo fiscal que tienen. No hay suficiente liquidez en esos valores aún.

¿No sería este momento de cambio de viento el ideal para que el gobierno actuase? Lo tendría especialmente fácil. Sería fácil que ampliara los escudos fiscales a todos los inversores del MAB. Ya lo tienen las Socimis y fijémonos lo bien que van. En otros países como en Inglaterra ya lo han hecho y han conseguido que el mercado alternativo llegue a suponer un 4,2% de su PIB (el nuestro es solo el 0,14%). Sería fácil que el gobierno consiguiera que el MAB volviese a recuperar la confianza de sus inversores que después de escándalos como el de Gowex y Carbures se encuentra asolada. Debe dejar claro que no va a permitir que vuelva a pasar. No hacen falta más leyes. Simplemente que las que hay se hagan cumplir con rapidez y eficacia.

La innovación es el nuevo petróleo de las economías. España lo tiene. Es uno de los países más innovadores de Europa. Tenemos grandes infraestructuras, buenas universidades, y mejores profesionales… No podemos resignarnos a ser el “negro” que escribe el libro de la innovación europea para que luego las glorias se las lleven otros. Y después de haber hecho el trabajo difícil, es especialmente penoso que perdamos toda esa riqueza, sólo por la falta de financiación.

No es nuevo, ya desde la época de los Reyes Católicos los gobiernos españoles son los más dependientes del mundo, de sus propios bancos. Gobiernos altamente endeudados, banqueros jugando a su antojo, Pymes perdiendo la partida. El Banco de España dice que soplan vientos de cambio en el sector financiero español. A ver si entre todos somos capaces de trimar bien las velas para aprovecharlo.

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Sobre el Autor

Presidente de AEMAB

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